¿Qué tan fácil es convivir con alguien que piensa diferente?

¿Qué tan fácil es convivir con alguien que piensa diferente?

Convivir no significa necesariamente estar de acuerdo en todo con otra persona. En una comunidad universitaria, donde se encuentran distintos carácteres, distintas experiencias, costumbres y perspectivas, las diferencias son parte del día a día. Lo importante no es evitarlas, sino aprender a relacionarnos con ellas y responder de manera calmada y respetuosa.

Para Ximena Chocho, psicóloga educativa y profesora de la Universidad del Azuay, convivir en paz implica reconocer que existen distintas formas de pensar y que esto requiere “conductas de respeto, de diálogo, de comprensión, de empatía para generar un crecimiento de la comunidad en general”, afirma. Tener un mal día o incluso la forma de crecer de cada persona influyen en la forma en la que se reacciona o interpreta el mundo.

Desde la psicología social, la docente menciona el concepto de “realismo ingenuo", el cual permite comprender por qué muchas veces creemos que nuestra manera de pensar es la correcta y que aquello que no coincide con nuestras ideas está equivocado. Es aquí el punto en donde podemos empezar a ser tolerantes y lograr relacionarnos con quienes tienen perspectivas diferentes.

Tener una opinión distinta no necesariamente significa tener un problema, para la académica es importante diferenciar un desacuerdo de un conflicto, por eso es que, recurrir al diálogo, la empatía, la comprensión y la escucha puede ser una solución. Según Ximena, escuchar permite que las personas expresen sus ideas de manera serena y planificada, lo que ayuda a comprender qué puede estar detrás de una diferencia en la forma de pensar.

La convivencia también puede verse afectada por acciones que, aunque parezcan cotidianas o graciosas en algunos casos, terminan afectando las relaciones, entre ellas, Chocho identifica la deshonestidad, las burlas, la violencia verbal y la indiferencia. Frente a estas conductas, plantea “la importancia de promover acciones de ayuda, solidaridad y comportamientos prosociales que aporten al bienestar individual y colectivo”. 

Construir espacios más pacíficos no siempre requiere grandes acciones, un saludo, una sonrisa, ayudar a otra persona, actuar con solidaridad o mostrar empatía frente a sus necesidades también pueden contribuir a generar una mejor convivencia.

Este 21 de septiembre en el Día Internacional de la Paz, quizás el reto no sea conseguir que todos pensemos igual, sino aprender a compartir el mismo espacio sin que nuestras diferencias nos distancien, porque convivir también es aprender a entendernos.

Entrevista Ximena Chocho