Diferentes formas de aprender, mismas oportunidades

Diferentes formas de aprender, mismas oportunidades

El tener la capacidad de poder leer y escribir puede ser una actividad cotidiana para muchas personas, pero no necesariamente ocurre de la misma manera para todos. En el caso de quienes tienen dislexia, estas tareas pueden requerir un esfuerzo adicional y estrategias educativas específicas. Sin embargo, es importante aclarar que esto no significa falta de inteligencia ni de esfuerzo.

Tatiana Pesantez, psicóloga educativa, explica que la dislexia es una dificultad específica del aprendizaje de origen neurobiológico que afecta principalmente la adquisición y automatización de la lectura y escritura. Afirma que “una persona con dislexia tiene capacidades y fortalezas, pero necesita de estrategias educativas adecuadas para el desarrollo de sus habilidades lectoras”.

Esta dificultad al momento de leer se puede manifestar de varias maneras dependiendo de la persona. Por ejemplo, la dificultad para reconocer palabras con fluidez, relacionar sonidos con letras, leer con precisión o comprender textos cuando la lectura requiere un esfuerzo mayor. Así mismo, estos impedimentos también pueden aparecer en actividades cotidianas como seguir instrucciones, completar formularios o estudiar.

Si bien, no existen distintos tipos de dislexia, Pesantez aclara que “hay diferentes perfiles relacionados con procesos como la conciencia fonológica, la velocidad de procesamiento o la fluidez lectora”. Por esta razón, más que etiquetar a una persona dentro de un tipo determinado, la docente señala la importancia de evaluar el perfil de cada estudiante para identificar qué apoyo psicopedagógico necesita.

Por otro lado, existen mitos alrededor del tema. Hay que tener en cuenta que no es falta de inteligencia, tampoco se debe a una falta de esfuerzo y no desaparece simplemente con la edad. Con una intervención educativa adecuada, las personas pueden desarrollar estrategias eficaces para desenvolverse en su vida cotidiana sin ningún tipo de inconveniente.

Generar espacios inclusivos implica reconocer estas diferencias y pensar en las condiciones que pueden facilitar el aprendizaje. Para la experta, es necesario enseñar las habilidades de lectura y escritura de manera explícita, sistemática y estructurada, además de adaptar materiales y tiempos cuando sea necesario. También plantea utilizar “diferentes formas de presentar la información y de evaluar los aprendizajes”. Esto permite que una persona pueda demostrar lo que sabe sin que las dificultades asociadas a la lectura se conviertan en una barrera.

El 8 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Dislexia, una fecha que invita a comprender mejor esta condición y las distintas formas en que puede aparecer al momento de aprender. Tener dislexia no define la inteligencia, las capacidades ni el futuro de una persona, de hecho, la detección temprana, el acompañamiento familiar y estrategias de enseñanza basadas en evidencia pueden contribuir a que cada persona desarrolle sus habilidades y fortalezca su confianza en el proceso de aprendizaje.

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