De Italia a Ecuador: dos estudiantes que encontraron en la UDA un laboratorio natural

De Italia a Ecuador: dos estudiantes que encontraron en la UDA un laboratorio natural

Federico Luigi Gigante y Samuel Mosca llegaron desde Italia para vivir una experiencia académica que va mucho más allá de las aulas. Durante su estancia en la Universidad del Azuay, los estudiantes han encontrado en Ecuador un escenario ideal para desarrollar sus investigaciones, conocer nuevos ecosistemas y, sobre todo, hacer amigos.

Federico estudia Ciencias y Tecnologías para el Ambiente en Milán, una carrera que combina áreas como química y biología ambiental. En la UDA trabaja junto al docente Pablo Padrón en un proyecto de entomología, enfocado en estudiar el mimetismo de algunas arañas con hormigas a lo largo de un gradiente altitudinal. Además, participa en actividades de investigación con abejas en el laboratorio.

Para él, estar en Ecuador ha sido una experiencia completamente nueva. “Todo es diferente: el clima y, en particular, la biodiversidad es muy rica”, cuenta. Y si se trata de estudiar insectos, lo tiene claro: “Creo que Ecuador es el mejor lugar para estudiar”.

Pero su experiencia no se queda únicamente en la investigación. Federico destaca especialmente el vínculo que ha construido con sus profesores y compañeros. Más que una relación académica, encontró un grupo de amigos con quienes comparte la curiosidad por aprender y descubrir.

Samuel, por su parte, estudia Ciencias Ambientales en la Universidad de Milano-Bicocca. Lleva alrededor de un mes y medio en la Universidad del Azuay y asegura que la experiencia le ha sorprendido desde el inicio.

“Pienso que esta universidad es muy moderna y tiene mucho que ofrecer a los estudiantes”, comenta. Una de las cosas que más valora es la posibilidad de salir del aula y realizar investigaciones directamente en el campo, acompañados por profesores que, según él, han sido muy amables y cercanos.

Para Samuel, realizar su tesis en Ecuador representa una oportunidad especial. Mientras que una tesis tradicional puede quedarse en un trabajo académico, aquí tiene la posibilidad de desarrollar una investigación directamente en territorio, algo que considera muy importante para su carrera y que no es tan común en su país.

Y hay algo más que ambos estudiantes se llevan de la UDA: recuerdos, aprendizajes y nuevas amistades.

Incluso el idioma terminó convirtiéndose en parte de la aventura. Federico llegó sabiendo muy poco español, pero después de pasar varias semanas hablando con sus compañeros y profesores, asegura que ha mejorado muchísimo. “Para un italiano es fácil hablar español”, dice entre risas.

Al hacer balance de su experiencia, Samuel no duda en describir a la Universidad del Azuay como “una pequeña joya”. Federico, en cambio, se lleva a Italia el conocimiento adquirido, pero también a las personas que hicieron posible su experiencia.