¿Cómo es vivir sin ver ni escuchar?
Cada 27 de junio se conmemora el Día Mundial de la Sordoceguera, una fecha que busca generar conciencia sobre una condición que afecta a miles de personas en el mundo y que todavía es poco conocida por la sociedad.
La docente de la Universidad del Azuay, Ana Cristina Arteaga explica que la sordoceguera no debe entenderse simplemente como la suma de una discapacidad visual y auditiva, señala que “la sordoceguera es una condición de vida, es una situación única”.
Arteaga menciona que, “para las personas con visión y con audición, muchas actividades son cotidianas y sencillas, sin embargo, se convierten en un desafío para las personas sordociegas”. Estos desafíos se presentan en actividades fundamentales de la vida diaria, por ejemplo, la comunicación, el acceso a la información, la orientación y la movilidad individual, explica la especialista.
Las barreras más frecuentes son las comunicativas, ya que gran parte de la información que circula en la sociedad es visual o auditiva. Aunque no todos los casos son iguales, las personas sordociegas pueden utilizar diferentes formas de comunicación, como la lengua de señas, el método dactilológico, las señas realizadas en la palma de la mano, el braille digitado o el lenguaje oral cuando existe un resto auditivo funcional. Esto sin mencionar las dificultades que se suman en cuanto a barreras físicas o sociales relacionadas con espacios poco accesibles, iluminación inadecuada, exceso de ruido o desconocimiento sobre esta condición.
La docente advierte que “las personas sordociegas suelen ser estereotipadas y enfrentan una falta de apoyos adecuados que pueden generar procesos de segregación o incluso discriminación en la sociedad”, por eso, para favorecer su participación en la educación, la vida familiar y la comunidad, existen diferentes herramientas y apoyos. Entre ellos destacan los sistemas de comunicación adaptados, las ayudas tecnológicas como lectores de pantalla, líneas braille, amplificadores de imagen y dispositivos vibratorios de alerta, además del acompañamiento de guías intérpretes y profesionales especializados.
Si es que se desea generar un cambio, la especialista considera que lo más importante es cambiar la percepción social sobre esta condición, indica que “hay que eliminar la creencia de que una persona sordociega es una persona que no puede o que no tiene las capacidades para desarrollarse, aprender y participar en la vida”. Al vencer las barreras, estereotipos y formas de discriminación que nacen del desconocimiento, podríamos contribuir como sociedad a una verdadera inclusión y participación de las personas con sordoceguera.
Esta fecha invita a reflexionar sobre la necesidad de construir entornos más accesibles, donde las personas sordociegas puedan ejercer plenamente sus derechos y participar en igualdad de condiciones.