Día Mundial del Medio Ambiente: pequeñas acciones, grandes cambios
Cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, un día en el que las Naciones Unidas buscan impulsar la acción y la conciencia global sobre la protección del entorno natural, percepción que hoy en día es difícilmente instaurada en las personas. Hace unas décadas, las comunidades conocían incluso la forma de comportamiento de la lluvia, y esto debido a que su relación con el medio ambiente era directa y estrecha, pues la mayoría de actividades de subsistencia dependían de ello, un claro ejemplo de esto, es la agricultura.
Hoy, esa relación se ha transformado. Los cambios en los patrones climáticos hacen que los fenómenos naturales sean cada vez más frecuentes e impredecibles, lo que en consecuencia, afecta tanto a los ecosistemas como a las personas que dependen de ellos.
Lorena Orellana, docente de la Universidad del Azuay, señala que los cambios ambientales que se evidencian actualmente, como las sequías, las inundaciones y el incremento de vehículos, han impactado de manera significativa la calidad de vida de las personas. Según explica, el aumento de vehículos no solo contribuye a mayores niveles de contaminación atmosférica, sino también a la contaminación auditiva y al deterioro de los ríos, lo que afecta directamente el bienestar de la población.
Los Andes funcionan como prueba de lo mencionado, ya que, gran parte de los recursos hídricos del país se originan en los ecosistemas de montaña, considerados especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático. En ciudades como Cuenca, donde dependemos de sistemas de montaña para el abastecimiento de agua, reducir nuestra huella de carbono no es vital solo para el futuro sino también para el presente, menciona Orellana.
La catedrática concluye que, sería ideal unir la academia, comunidad y tomadores de decisiones para poder generar políticas públicas con fundamentos científicos que se acomoden a la realidad que viven muchas comunidades, es importante recordar que si mantenemos los malos hábitos, recursos vitales como el agua, no estarán presentes para las generaciones futuras. Depende de nosotros actuar y hacerlo de la mejor manera.
