¿Vapear para encajar? Lo que nadie te cuenta detrás del humo digital
Cada 31 de mayo se conmemora el Día Mundial Sin Tabaco, una fecha que busca crear conciencia sobre los efectos que tienen el cigarrillo y otros productos con nicotina en la salud. Sin embargo, mientras el consumo de tabaco disminuye en algunos grupos, una nueva tendencia gana terreno entre los jóvenes: el vapeo.
Los vapeadores suelen presentarse como una opción moderna, menos dañina e incluso más “cool” que el cigarrillo tradicional. Pero detrás de los sabores llamativos y los diseños tecnológicos existen riesgos que cada vez preocupan más a los profesionales de la salud.
El médico internista y docente de la Universidad del Azuay, Danilo Orellana, explica que el fenómeno tiene mucho que ver con la percepción social. “Los jóvenes lo ven como algo normal o, entre comillas, algo cool para esa población”, señala. Según el especialista, la cultura del vapeo ha heredado muchas de las ideas que durante décadas estuvieron asociadas al consumo de tabaco, especialmente la búsqueda de aceptación y estatus social.
Uno de los argumentos más frecuentes entre quienes fuman o vapean es que estas prácticas ayudan a relajarse. Orellana reconoce que existe una sensación real de bienestar, pero aclara que esta se debe a la liberación de dopamina en el cerebro, un neurotransmisor relacionado con el placer y la recompensa. El problema es que este mismo mecanismo es la base de las adicciones.
“La dopamina genera un cierto estado de relajación, pero también es la causa fisiológica por la cual vienen con el tiempo las adicciones”, explica.
La evidencia científica también ha encontrado una estrecha relación entre el consumo de nicotina y problemas como la ansiedad, la depresión y el aumento del riesgo cardiovascular. Además, el especialista advierte que la presión social sigue siendo uno de los principales factores que impulsan el consumo entre adolescentes y jóvenes adultos.
¿Cómo identificar una posible dependencia? Entre las señales más comunes están la necesidad constante de vapear o fumar, cambios en el estado de ánimo, insomnio, ansiedad, dolores de cabeza e incluso malestar físico cuando no se consume nicotina.
Frente al estrés diario, Orellana recomienda alternativas más saludables como la actividad física, que también favorece la liberación de sustancias asociadas al bienestar emocional. Y para quienes ya desarrollaron una dependencia, recuerda que existen tratamientos médicos y terapias especializadas que pueden ayudar.
Su mensaje final es contundente: “Tenemos mucha evidencia de que la acción de vapear genera un trastorno orgánico y más daño a los pulmones que el mismo tabaco”. En este Día Mundial Sin Tabaco, la invitación es clara: informarse, cuestionar las modas y tomar decisiones que protejan la salud a largo plazo.