El oro que hizo sonar el Himno de Ecuador en los FISU América Games
La Universidad del Azuay cerró julio con una noticia que llenó de orgullo a toda la comunidad universitaria y a los ecuatorianos. Nuestros estudiantes destacaron en uno de los encuentros más importantes del deporte universitario del continente americano, el cual llevó el nombre de Ecuador a un escenario internacional.
Representar a Ecuador en una competencia de ese nivel es, por sí mismo, un motivo de orgullo. Sin embargo, enfrentarse cara a cara con algunos de los mejores deportistas universitarios del continente representa un reto que exige preparación, disciplina y constancia: características propias de un verdadero Puma de la UDA.
Esa fue la experiencia que vivieron nuestros estudiantes durante los FISU América Games, un encuentro desarrollado en Perú que reúne a delegaciones universitarias de distintos países de América para enfrentarse por medallas en varias disciplinas. Aunque los deportistas compitieron bajo la representación de Ecuador, la UDA tuvo una notable presencia en la delegación nacional, con la mayoría de los deportistas clasificados provenientes de nuestra universidad.
Estuvimos presentes en atletismo, vóley, natación y baloncesto con deportistas que se enfrentaron a equipos y competidores de alto nivel internacional. Entre todos esos resultados, dos actuaciones marcaron esta participación y llevaron a Ecuador hasta lo más alto del podio.
En atletismo, Carlos Peñafiel ganó la medalla de oro en los 5.000 metros planos, su victoria tuvo un significado especial, ya que se convirtió en la primera medalla de oro para Ecuador en estos FISU América Games, días después, incrementó el medallero con un metal de bronce en los 10.000 metros planos. Los momentos quedaron marcados en la Villa Deportiva “La Videna” de Perú, donde el Himno Nacional del Ecuador sonó para celebrar el primer lugar del deportista de alto rendimiento.

El orgullo continuó con Paula Vega, quien alcanzó la medalla de oro en los 10.000 metros planos, es preciso recordar que su triunfo se suma a una tradición que ha hecho de Cuenca una ciudad estrechamente ligada al atletismo y que ha visto nacer a grandes referentes de esta disciplina. Después de recibir la medalla, la atleta invitó a los futuros Pumas a seguir sus sueños: “A los futuros Pumas, solo les puedo decir que la universidad no es cementerio de deportistas, todo se puede lograr con mucha disciplina y empeño”. Hoy esa historia deja una huella especial en la participación ecuatoriana.

En natación la historia fue igual de destacada, Felipe Jaramillo y Carlos Castillo consiguieron la medalla de bronce en relevos de 4x100 metros y volvieron a competir juntos en otra prueba, esta vez junto a Matías Cordero en los relevos de 4x200 metros para alcanzar la medalla de plata. Frente a delegaciones y equipos que también cuentan con una sólida preparación deportiva, los representantes de la UDA lograron mantenerse entre los mejores y sumar dos nuevos lugares en el podio.

Al territorio peruano también asistieron las representantes de vóley y baloncesto quienes asumieron el desafío de competir a nivel internacional después de un proceso de preparación que exige constancia, entrenamiento y trabajo en equipo. Su clasificación a los FISU América Games ya representa un reconocimiento a todo ese esfuerzo y a su nivel deportivo.
Detrás de cada resultado hay horas de entrenamiento, esfuerzo y la decisión de competir al más alto nivel. En esta contienda, nuestros estudiantes no solo participaron en una competencia internacional; demostraron que el talento universitario ecuatoriano tiene un lugar entre los mejores.

La presencia de la UDA en estos escenarios también refleja una realidad que va más allá de unas medallas. Significa que la Garra UDA está llegando cada vez más lejos, demostrando capacidad, disciplina y el orgullo de pertenecer a una universidad que cree en su desarrollo dentro y fuera de las aulas.
Dos medallas de oro, una de plata y una de bronce son parte del orgullo ecuatoriano. Pero, sobre todo, son una muestra de lo que ocurre cuando el talento encuentra la oportunidad de llegar más lejos.
Sus triunfos nos recuerdan que cuando uno de los nuestros llega a lo más alto, toda la comunidad lo celebra. Porque si ellos son #1, tú también ERES #1.
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