Día Mundial del Árbol

Día Mundial del Árbol

Tecnología, ciencia y conservación se unen para revelar cómo los árboles contribuyen al bienestar de las ciudades y a la protección del ambiente.

El Día Mundial del Árbol es una fecha que visibiliza la importancia vital de los árboles para nuestro planeta y el cuidado de la vida. Según estudios, un solo árbol absorbe hasta 22 kg de CO2 al año y produce oxígeno para dos personas, conservando así el 80% de la biodiversidad terrestre y la protección del agua.

En este contexto, frente a amenazas como la deforestación, el crecimiento urbano y las actividades extractivas, la reducción de esta diversidad no solo afecta a los ecosistemas, sino también a los servicios ambientales que brindan los árboles, los cuales son fundamentales para la regulación del clima, la protección de los suelos, la conservación del agua y el bienestar de las comunidades. 

Por ello, la educación es una herramienta indispensable para promover su conservación y formar hábitos responsables que contribuyan a una mayor conciencia ambiental.

Gestión ambiental y entornos educativos

La investigación científica no sólo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad, sino que desempeña un papel fundamental en la formación de nuevas generaciones. Vincular el trabajo de laboratorio y de campo con los procesos de enseñanza acerca a los estudiantes a la realidad ambiental de su entorno y fortalece  su compromiso con los recursos naturales.

Danilo Minga, docente investigador de la Universidad del Azuay, destaca que los estudiantes participan de manera activa en proyectos que los acercan al estudio y conservación de la flora local. Entre las experiencias más relevantes se encuentran los trabajos en el Jardín Botánico de Pumapungo. Asimismo, participan en el monitoreo de áreas afectadas por incendios forestales para analizar la recuperación de la vegetación.

Este vínculo entre docencia e investigación también se refuerza a través de publicaciones y materiales de divulgación que acercan el conocimiento botánico a la ciudadanía. De esta manera, la UDA busca fomentar en sus estudiantes una mayor valoración de la biodiversidad y generar conciencia sobre la protección de los ecosistemas, entendiendo que conservar los árboles y bosques es fundamental para mantener los servicios ambientales que sustentan la calidad de vida humana.

La Universidad del Azuay lidera el monitoreo y el inventario del arbolado urbano en Cuenca

En el marco de esta fecha conmemorativa, la Universidad del Azuay, a través del Instituto de Estudios de Régimen Seccional del Ecuador (IERSE) y el Herbario Azuay, destaca los avances de su proyecto de monitoreo forestal en Cuenca. Esta iniciativa ha permitido registrar más de 11.700 árboles en espacios verdes de la ciudad, logrando identificar aproximadamente 150 especies arbóreas que reflejan una importante diversidad en el entorno urbano.

Sin embargo, los especialistas advierten que una gran parte de este arbolado está conformado por especies exóticas introducidas, mientras que las nativas tienen una representación menor, lo que plantea serios desafíos para la conservación de la flora local. Ante esta realidad, que evidencia la necesidad de avanzar hacia una gestión adaptativa, la ciudad ha enfrentado en los últimos dos años un proceso clave de manejo forestal donde el almacenamiento de carbono, la seguridad urbana y la composición ecológica se deben considerar de manera integrada.

Omar Delgado, director del IERSE, señala que este inventario forestal urbano surgió con el objetivo de comprender mejor la relación entre las áreas verdes y el entorno natural. Más allá de registrar y georreferenciar, el proyecto incorporó variables técnicas precisas, como la identificación de familia, género y especie. Esta información constituye hoy una herramienta clave para la planificación, conservación y gestión sostenible de la ciudad.

 Tecnología y conservación en Galápagos

El inventario forestal desarrollado por la UDA se ha convertido en un referente para otros lugares. De hecho, la metodología aplicada en el monitoreo del arbolado urbano fue implementada también en la Isla Santa Cruz, en Galápagos.

Uno de los componentes más innovadores es la incorporación de códigos QR en las placas colocadas en los árboles, lo que permite que cualquier ciudadano acceda desde su teléfono a datos detallados sobre cada ejemplar.

Para los investigadores, poner este conocimiento al alcance del público representa una oportunidad para fortalecer la educación ambiental. A su vez, se fomenta la participación activa en su conservación, promoviendo una relación más cercana y consciente con los espacios verdes y la biodiversidad local.