Interesarse por la política sí es importante

Interesarse por la política sí es importante

La juventud en Ecuador se desenvuelve en un entorno de desconocimiento político, ya sea por falta de interés, desconfianza u otras razones que dejan a esta temática al último de la lista de intereses de los jóvenes. No obstante, a pesar de que se lo observe como algo lejano y reservado para determinados grupos poblacionales, en realidad constituye una parte fundamental de la vida diaria de cada persona. La política afecta dimensiones como la calidad de educación que los jóvenes reciben, el costo de vida, el incremento o disminución de oportunidades laborales, la seguridad, la protección, así como otras tantas más. 

Constantemente se escuchan frases como “no sirve de nada votar”, “yo elijo a quien mi familia elija” “a mí no me gusta meterme en la política”, entre otras. Sin embargo, esto se debe a que se ha generalizado el concepto erróneo con respecto a lo que significa tener una participación política activa. Interesarse por este ámbito fundamental no hace referencia a asociarse con un partido o apoyar ciegamente los ideales de los candidatos. Interesarse por la política significa que los jóvenes aceptan su derecho y oportunidad para incidir, por poco que pueda parecer, en las decisiones que marcan tanto el presente como el futuro del país. 

Entonces, independientemente del gobierno de turno, la vida cotidiana se ve determinada por las leyes, decisiones y reglas que rigen en el país. Por ello, los jóvenes, a través del entendimiento, la confianza y el interés, pueden aportar hacia la creación de un país más estable y con mayores oportunidades.  

Es importante entender que la juventud tiene una ventaja muy relevante: el acceso y la facilidad de manejo de las herramientas tecnológicas. Esto constituye un recurso poderoso para investigar acerca de las propuestas de los distintos candidatos, conocer ventajas o desventajas de determinadas acciones e incluso analizar cómo el país se puede beneficiar de lo establecido por cada gobierno de turno. Es decir, no se trata de que la política sea un tema de conversación diaria, sino de evitar actitudes que dejan a la juventud en el margen. Puesto que quienes se quedan en el margen se desentienden de incidir en decisiones importantes, dejando espacio para que otros actores decidan por ellos. 

En consecuencia, interesarse por la política también es una forma de autocuidado así como de búsqueda por el bienestar de otras personas. Si bien el ritmo de vida actual es acelerado y es difícil detenerse a concientizar acerca de decisiones que influyen en la realidad cotidiana, solo es necesario prestar un poco más de atención para entender que la política está presente en cada acción, regla y momento. Por ello, dejar de lado este ámbito, significa también abandonar el derecho y la oportunidad para influir en decisiones concretas que, definitivamente, determinan la realidad del país.