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Doctor Encalada, miembro de número de la Academia Ecuatoriana de la Lengua

Doctor Encalada, miembro de número de la Academia Ecuatoriana de la Lengua

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El 16 de junio, el profesor e investigador de la Universidad del Azuay Oswaldo Encalada se convirtió en el primer académico que, sin vivir en Quito, accedió al título como miembro del número de la Academia Ecuatoriana de la Lengua.

Un académico de número es aquel miembro elegido por el pleno de una academia por su excepcional cualificación en las materias relacionadas con dicha academia, y que ostenta -de pleno derecho- todas las facultades inherentes a esa condición.  

Francisco Proaño, secretario de la Academia, comenzó la ceremonia recordando la importancia de este evento: “Una tradición para iniciar el camino como nuevo académico, ya que quien se incorpore en esa calidad es una figura de la cultura nacional”.

Luego, Susana Cordero, Directora de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, quien recordó que en 1957 se reformaron los estatutos de la institución, estableciendo que solo se eligiese para individuos de número a quienes tuvieran su residencia en la capital del país, sede de la entidad.

Muy joven, el doctor Encalada inició correspondencia con tres académicos españoles para solventar el uso del español en el Ecuador. Seguido a esto viajó al exterior donde conoció a varios ilustres personajes de la Academia de la Lengua quienes alimentaron su afán y pasión por la misma.

Para dar la bienvenida al nuevo miembro de número, la doctora Cordero utilizó frases del libro “Al pie de la letra, geografía fantástica del alfabeto español”, mismo que contiene breves reflexiones, a manera de historias, de cada uno de los académicos españoles que el doctor Encalada conoció en aquel viaje.

Luego fue el turno del discurso del profesor investigador de la UDA, intitulado “Los últimos coletazos del culteranismo en el Ecuador”, que comenzó con una cita de Miguel de Cervantes y luego con un interrogante:

“¿Será posible que haya alguien que quiera usar de la lengua de modo tal que no se lo entienda? La respuesta es afirmativa. Sí, hubo y hay todavía hablantes y escribientes que prefieren y prefirieron moverse entre las penumbras y las dificultades innecesarias”.

Esta frase, que hace referencia al culteranismo, un estilo literario caracterizado por el uso de formas poéticas de difícil comprensión, basadas en abundantes y complicadas metáforas, fue la temática que, junto al humor, tornaron el discurso del nuevo miembro de número.

El académico de número, Luis Aguilar Monsalve fue el encargado de contestar su discurso iniciando con las siguientes palabras.

“Nos inclinamos a pensar que para Oswaldo este movimiento literario dejó huella en su propia formación humanista y universal. Al leer su manuscrito meditamos que la base misma de nuestra formación hay que encontrar en la tradición greco-latina y en el renacimiento que durante los siglos XV Y XVI floreció en Italia para expandirse luego en Europa, particularmente en España”.

Añadió después que “con la frase interrogante que Encalada plantea al inicio de su intervención, nosotros concluimos que su pregunta es un mensaje declarativo de su quehacer literario personal, buscar ante y sobre todo la claridad comunicativa”.

El humor, fundamental dentro de las obras de Encalada, ha sido el “vehículo cuyo fin es deformar la realidad para convertirla en festiva y paradójica. Este autor ha logrado esto con una facilidad asombrosa que a la vez subraya su técnica investigativa y nos ofrece como resultado un trabajo de exploración que va más allá de lo común”, afirmó Aguilar.

Para finalizar con esta ceremonia Aguilar mencionó: “Oswaldo Encalada Vásquez, una vez más nos ofrece un trabajo de sólido análisis cuyos resultados contribuyen a sentar las bases mismas de nuestra cultura literaria ecuatoriana”.

 

Corresponsal UDA