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PATIO DE ESCUELAS
Digo versos para no llorarlos,
y las gentes pasan sin mirarme.
Rescata mi voz el viejo aljibe
de memorias torpes por la ausencia,
y las gentes pasan sin mirarme.
Pido un solo minuto
a la Historia, y ella me lo niega,
ni Unamuno ni Fray Luis acuden,
o una manta antigua o un abrazo,
ni las gentes que huyen sin mirarme.
Junto a un muro
que el musgo y los vítores soportan
mi guitarra llama tercamente.
Y las gentes pasan sin mirarme.
LA CORRIDA
A Rafael Morales, maestro
Han llegado al final de su andadura.
En la arena, ya solos, hombre y toro
-oh manes de cretense, ibero y moro-
empeñan, cara a cara,su estatua.
Orgulloso, compuesta la figura,
el maestro y su espada, frente al coro.
Salta el chorro brutal y mancha el oro.
Acaba el drama, llega la tortura.
¡No excusen esta muerte por un arte
donde prima la ley de la moneda!
Traga el toro su sangre, tiene miedo,
no puede comprender. Y al cabo parte
al cielo de los toros. Solo queda
su huella ensangrentada sobre el ruedo.
JuanRuiz de Torres
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