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PERFECCIÓN EN LA FORMA. HERMETISMO Y TRASCENDENCIA
Gonzalo Escudero es, indudablemente, uno de los poetas cimeros de la lírica ecuatoriana. Profesor universitario, periodista y diplomático; fue embajador en Francia y Perú, y miembro de la OEA.
Su producción poética está signada por una gran perfección formal. De inspiración alta y sostenida, sus obras tienden a lo trascendental y lo metafísico. Recrean la presencia grandiosa de América, de la ciudad, de un enigmático “tú” femenino (una de las mayores claves herméticas de su poesía); la intuición de la divinidad.
En palabras del crítico Hernán Rodríguez Castelo: “En dos podemos resumir los rasgos característicos de la poesía de Escudero: el uno, esa plenitud formal, equilibrio de luminoso juego metafórico y admirable musicalización. En el interior de esa plenitud formal está el otro rasgo: un riquísimo, coherente y hondo, aunque sutil, aunque recatado en paradojas y juegos verbales, aunque hermético, contenido conceptual.”
Sus libros más conocidos son: Altanoche, Estatua de aire, Materia del ángel, Autorretrato, Introducción a la muerte, Réquiem por la luz …
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