|
VI
ALGUIEN HA VENIDO a preguntar por sus ojos, del
tiempo de sus ojos, algo ha pasado, su tránsito largo en
una región de hambre.
Le dijeron: no despiertes al tigre, no es bueno
despertarlo, qué iba a entender sus pecados de soledad,
amigo de sombras, largos cuervos pestilentes.
VII
POMONA SE APARECIÓ con sus árboles
rotos y fríos de vientos desechos en ruinas.
Comedor de raicillas blancas, de aves enfermas,
locomotora manca y vieja pule los rieles.
Le dijo al ángel que dejaba la casa y
ya anochecía en sus dientes el recuerdo de otra estación,
hierba transplantada en los intestinos con manchas de azufre y
hormiga y grillos de arena.
Se llenaron los pies de cansancio y sal de música
intoxicada, largas carreteras, angostas y curvas; con la vista
vuelta hacia atrás, el tigre seguía en el cerebro,
matador de carne.
Francisco Azuela (México)
|