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César Andrade
y Cordero es un buen representante del posmodernismo cuencano y
nacional.
Su actividad cultural fue diversa: poeta, relatista, músico,
crítico literario, periodista. Desde la página editorial
de El Mercurio defendía con altura y valentía los
intereses de su tierra. Y presentó magistralmente los perfiles
de Alfonso Moreno Mora, Rapha Romero, Remigio Romero, Emmanuel Honorato
Vásquez, de la gente de la Revista Austral; bohemios aristocráticos
que contrastaban con los bohemios de corazón profundo, los
serenateros populares …
Entre sus libros, mencionamos: Barro de siglos (relatos), Dos Poemas,
Ventana al Horizonte, Ruta de la Poesía Ecuatoriana (crítica),
Cúspides Doradas (poesía), Poesía (selección
póstuma).
Su poesía es un testimonio de la Cuenca de la primera mitad
del siglo XX; nació con el siglo, y amaba a su gente, su
cantar esdrújulo, sus barrios, sus calles empedradas.
La altura de su lírica se equipara con la de sus compañeros
de generación: Jorge Carrera Andrade, Escudero, Gangotena.
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| MÚSICA
PROHIBIDA
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Te pudiera buscar con un viejo cayado
De música en el alba.
Te pudiera buscar en los azules
Crisantemos que riega la luna en la montaña.
Por ti agrupara ramos floridos de coloquios,
Besos de húmedo tallo y un blanco país de dalias.
Trajérate en la noche cinturas de luciérnagas
Y el manso olor de almendros que enciende la mañana.
Trajérate guitarras, columpios y sonrisas,
Y un viento de canciones que a tus ojos anclara.
Te pudiera buscar en todas las agujas
Del rocío y sus goznes que abren la madrugada.
Te pudiera buscar en las mareas
De música anchurosa que vierten las campanas.
Mas ya eras la imprecisa vislumbre de ti misma,
La piel hueca del fruto que la mano no alcanza,
El sepultado nombre que nunca se pronuncia,
El ámbito inasible de la canción lejana,
La lisonjera estrofa que hace tiempo olvidamos,
El clausurado huerto y su inútil fragancia.
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