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Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
Y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
ˇOh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!
Rafael Alberti (español)
Este poema fue escrito por Rafael Alberti, integrante de la Generación del 27 española.
Alberti nació en el puerto de Cádiz; el vivir al filo de la Península y tener como horizonte el Mediterráneo, nos lleva a deducir que era un enamorado del mar, y en su poética encontramos a éste como elemento no solo de aventura, sino liberador.
En el poema que comentamos el mar es el encargado de llevar la voz del poeta (su poesía) a los puertos del mundo: “Si mi voz muriera en tierra,/ llevadla al nivel del mar/ y dejadla en la ribera”
La tierra firme parece amenazante, como si el cieno o la hojarasca quisieran aniquilar la voz que quiere ser libre y aventurera. El mar es el escenario; la voz, que sugiere a la poesía, y elementos cotidianos usados por los marineros, son los instrumentos que el artista utiliza para poetizar.
Alberti nos sorprende con bellas imágenes superpuestas, la nueva depende de la anterior para sobrevivir y envolvernos en su magia.
De esta forma se van superponiendo un elemento sobre otro, se fusionan elementos cotidianos tangibles (bajel, insignia, ancla, estrella, vela) con la voz y el viento que son más o menos abstractos.
Y fijémonos, de paso, en la rima de los versos 1, 3, 6, 8, 10 y 12. Y en las repeticiones de las últimas líneas ... que ayudan a lograr esa melodía del poema.
En conclusión, este poema nos muestra que podemos ser libres, que mar es sinónimo de libertad. La libertad hace felices a los hombres. Los hombres sin libertad son una pampa estéril, un mar sin estrellas, una voz muerta en tierra.
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