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Comité pro Homenaje
a Ileana Espinel
Guayaquil, 2002
Precedida de un lúcido
estudio de su amiga, la también poeta Sonia Manzano, asistimos
a esta hermosa antología de la obra de Ileana (Guayaquil,
1933-2001), una de los pocos poetas en Ecuador que ha hecho escuela
con su característico estilo, tan clásico y tan
contemporáneo a la vez. Poesía que indaga inmisericordemente
entre los pliegues sufridos de la condición humana para
rescatar todavía algo de esa "divina escoria",
que somos. Rescate que, se nos demuestra en cada verso, solo es
posible por y a través de la palabra poética.
Poesía que rezuma sabiduría amarga. Asunción
valiente del olvido, el tiempo y la nada en que, finalmente, desembocamos.
"Ensayo una canción para tu muerte/como pudiera hacerlo
por tu vida./Ay, mi nostalgia de tu faz perdida/que ni llora ni
ríe de no verte //¡Quién hubiera sabido convencerte/de
la inútil premura del suicida,/si en un tren que retorna
de tu huida/llego al mismo destino de tu suerte!"
Alejandra
Andrade
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Xavier Oquendo Troncoso
Casa de la CulturaEcuatoriana,
Libresa, Quito, 2001
Estudio concienzudo, serio
y bien documentado. Escrito con pasión y agudeza, hace
gala de un estilo atractivo y convincente. La obra incluye un
largo análisis de los principales rasgos, según
el autor, característicos de este grupo de poetas y de
su época, y una antología representativa de textos.
La selección de los poetas, nacidos entre 1964 y 1981 (25,
en total: el mismo Oquendo, Roberto Altamirano, Marialuz Albuja,
Marcelo Báez, Luis Mussó, Ana Blum, Julia Erazo,
Franklin Ordóñez, Pedro Gil, Alfonso Espinosa, Marcelo
Silva, entre otros) pasa por los siguientes puntos: a) permanencia
dentro del campo de la poesía, b) méritos literarios,
c) calidad poética. Aunque este último aspecto no
encontramos suficientemente desarrollado, pues la obra se concibe
más dentro de un marco sociológico que literario
propiamente.
Sin embargo, se trata, sin duda, de un buen aporte al conocimiento
de los últimos poetas de Ecuador.
Sara Vanégas Coveña
Sara
Vanégas Coveña |
Julieta Zamora Donoso
s.e., Cuenca 2001
De tono impresionista,
la escritura de Julieta (miembro del Taller de Literatura de la
Academia Iberoamericana de Poesía, capítulo Cuenca)
no se pierde en cavilaciones metafísicas complicadas, sino
que, sencillamente, canta a su entorno, a su mundo. Intenta reproducir
con palabras la huidiza sensación o el rápido surgir
de un pensamiento: lo suyo es la captación del momento
y lo que ese momento trae a su conciencia.
De este modo, HUELLAS, su primer libro, se revela como una campanada
lírica, plena de bellas intuiciones, que nos abre las puertas
hacia el paisaje interior, tanto como al mundo de los acontecimientos
de todos los días. Allí están las flores,
las olas, los montes, las luciérnagas; pero también
están el corazón, sus aventuras y sus demonios.
"No sé/si la noche se deshoja/en pálidos pétalos/de
sombras/ .../pero sé/que el día los recoge/en arrebolado
rocío/y en aurora".
Sara
Vanégas Coveña
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