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Hay que pegarle al hombre
darle duro
con algo duro
ímprobo tremendo para que diga: sí acepto estoy conforme. Es preciso correr hasta las llamas y traerlas intactas para quemarlo como a la paja como a los colchones pestosos como a la maleza. Es necesario imprescindible acudir al acero y sobornarlo hasta que tenga forma de cadena hasta que apriete hasta que duela mucho. Hay que conseguir piedras muchas piedras de variados tamaños todas llenas de aristas de puntas de heridas para moler al hombre cuantas veces pretenda negarse decir: no, ¡quiero justica!
Hay que inventarse armas tratados protocolos destruir sus casas sus hijos sus proyectos. El hombre es peligroso hay que cortarle las uñas desnudarlo mermar su aire su agua su venida. Desde que pareció sobre la tierra caprichoso incomprensible tenaz insoportable negose a decir: sí estoy conforme acepto.
Hugo Salazar Tamariz
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