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Poeta Invitada

MARY CORYLÉ (1901 - 1976)

La cuencana María Ramona Cordero y León, Mary Corylé, publica a comienzos de 1933 CANTA LA VIDA, libro ante el cual "los poetas pacatos, los críticos pacatos cerraron los ojos: veían caerse las hojas de parra" (Antonio Lloret). Y esta aureola de rebeldía y desacato la acompañará toda su vida. Nunca formó parte de grupo literario alguno, "pues -decía- juzgo el gregarismo propio de animales pequeños".

María Ramona se sitúa -junto con su coetánea, la inmensa Aurora Estrada, y Dolores Veintimilla, precursora del Romanticismo en Ecuador- entre las escritoras más polémicas del país.

Fue Directora Nacional del Archivo Histórico, y fundó la Biblioteca Municipal de Cuenca. Pero su mérito mayor reside en haber dado lustre a las letras ecuatorianas, y ello, gracias a esa poesía suya de la sensualidad, cuyo máximo referente es el amor, en una suerte de panerotismo (siguiendo, probablemente, la espléndida obra de Delmira Agustini). Sus mejores poemas son, justamente, los amorosos, en los que alcanza gran intensidad y belleza.

La misma poesía es para nuestra autora "el canto al amor, la exultación de la vida".
Si a Aurora se la recuerda, ante todo, por su bellísimo poema Es una lengua dulce y perdida, y a Dolores, por su inmortal Quejas, de Mary Corylé siempre se repite -el, en su tiempo, muy escandaloso- Bésame, con un fragmento del cual cerramos esta nota:

BÉSAME
Bésame en los senos:
armiño escondido
tras la caridad
leve del vestido:
inquietante dúo
de rosas gemelas;
dormidas palomas
en un mismo nido;
de esencia de vida
llenecitas pomas.
Mis senos ... mis senos ...
blancura encendida
con yemas de rosas.

Mis senos ...
ondulantes, plenos:
bésame en los senos.

Bésame en la boca,
tentación sangrienta
que en el marfilino
color de mi tez
tu mirada aloca;
bésala, tuya es.

Toma y aprisiona
mis labios, retenlos
mucho, mucho tiempo
dentro de tu boca
y quede en la mía
la huella imprecisa
de tu beso eterno.

Ahoga mi risa
sofoca mi aliento
con tu dicha loca:
bésame en la boca.