Poesía Cuencana

Poesía Cuencana

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LOS OBSCUROS RINCONES (Fragmentos)
ALGUIEN DISPONE DE SU MUERTE (Fragmentos)

 

Y tomé, vanamente,
el trapo de los días,
para limpiar, desde un comienzo,
el pasado de los hombres

Hemos lactado las raíces del tiempo,
desde sus orígenes
-aferrados al cuello de la arcilla-,
hasta que nos crezca la lluvia.
Y caernos de pregunta,
como las hojas del otoño.

Anduve, con la embriaguez,
por antros del tiempo y espejos.
Izando, frente a las multitudes,
Mi costillaje desnudo;
con el presagio del enfrentamiento.

Este veneno diario, amigable,
que me bebo y me destierra,
cada vez que me despierta.

Eugenio Crespo Reyes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

V. Coda

un hombre
que al barajar las cartas
el azar le impuso un nombre
efraín jara
se prepara para la final partida de dados
anfitrión solitario
un tanto ebrio todavía
contempla a la madrugada los restos del ágape
ceniceros repletos
sillas derribadas
copas rotas o a medio vaciar
hay una ominosa mancha de vino
en la blancura del mantel
como desolladura
en la espalda adorable
de una mujer
el tiempo no es culpable de estos destrozos
sino la combustión de la intensidad
su misma condición meteórica
que obliga a resolverse al frenesí
en esparcidas cenizas de holocausto


tantos días dilapidados
como monedas
que van a ser retiradas de circulación
tantos sueños tronchados sin alcanzar
la estación propicia para la gracia de la flor
tanto apagarnos y relumbrarnos sin término
tanto polvillo de alas de mariposa
en los dedos desatinados de la memoria
sin nosotros no hay tiempo
no hay espacio
sólo el vacío extasiado en su transparencia
pero con la urgencia del tiempo
convocamos la ausencia y el deterioro
aunque quizá no sea el tiempo
ni la irritación
por lo que se disgrega en harina
lo que fuera nuestra alegría
sino el aferramiento a lo que se desplomará
con el estruendo de nuestros huesos
la muerte contrae nupcias con el dolor
por el apego a las cosas que nos rodean

Efraín Jara Idrovo