Entrevista

A la memoria de Ileana Espinel

El 21 de febrero de 2001 murió en la ciudad de Guayaquil Ileana Espinel, poeta que trazó nuevas rutas a la lírica ecuatoriana.

Por la importancia innegable de su trayectoria en nuestras letras, y para coniocer algo de sus más íntimos pensamientos, creemos oportuno reproducir, a continuación, parte del diálogo que, dos años antes de su partida, sostuviera la poeta con Ana Cecilia Blum, y que se publicara en el número 7 de SOLOTEXTOS:

 

ILEANA

 

ILEANA de la estatua luminosa,
del verso altivo y la amistad sonora;
de los mares magnolia soñadora,
de las batallas capitana airosa.

Ala de eternidad con pie de diosa,
vuelo de estrella en plenitud canora;
en tu lira la sombra se hizo aurora
y la justicia enardecida rosa.

Caminos nuevos al Parnaso abriste,
y con sandalias vallejianas diste
el vino tinto de tus rebeldías

Ya estás de paz bañada y de luz pura,
tejiendo con puntadas de ternura
la gloria augusta de tu poesía.

Rodrigo Pesántez Rodas

(Este soneto, por primera vez publicado en MARGINALIA, escribió Rodrigo, amigo de Ileana, a los pocos días del fallecimiento de la escritora)

¿Por qué decidió ser poeta? Creo que nadie decide ser poeta. En contra de otras dichosas perspectivas, a veces se termina siendo así ... a la altura de mis seis décadas y más, sospecho que quienes decidieron que escogiera tan ilusoria tarea fueron mis genes y Dios.

  • ¿Cuáles fueron los sueños que se le cumplieron a Ileana Espinel, y los sueños que aún no se cristalizan? Si para un poeta el sueño mayor radica en el reconocimiento público (ediciones dentro y fuera del país, traducciones de sus textos, ingreso a antologías realizadas por autores serios e idóneos, galardones oficiales o particulares), ese sueño se ha cumplido en muy alta proporción. Como "carezco de kilometraje", que dijera cierta vez de sí Hugo Mayo, esto es, como casi no he salido de la patria, lo conseguido al respecto es como para tranquilizar a cualquiera, más a mí que -poco ambiciosa por naturaleza- he recibido con cierta olvidadiza complacencia lo poco o mucho que haya obtenido en ese ámbito existencial.

En cuanto a "los sueños que aún no se cristalizan" y que no lo harán jamás: tener buena salud (en la infancia padecí de dos gravísimos males, luego vinieron otros hasta desembocar hace dos años en un cáncer que, luego de ser operado, me tiene en compás de espera), y el concebir un hijo del único hombre que amé y que hoy sería báculo y consuelo en mis días senectos.

  • ¿Podría hacer algunas referencias históricas sobre su generación literaria? La generación literaria del 50, a la que pertenecemos los poetas del Club 7, fue pródiga en valores fundamentales, como Francisco Tobar, Alfonso Barrera, Fernando Cazón, Francisco Granizo, César Dávila Torres, Eduardo Villacís Meythaler, Miguel Donoso Pareja, Jorge Torres Castillo, Alicia Yánez, José Martínez Queirolo, Walter Billolio, Alsino Ramírez, y, desde luego, David Ledesma y Sergio Román. Unos integrando los grupos Umbral y Presencia de Quito; otros, miembros del Movimiento Horizonte y del Club 7 de Guayaquil.

Varios de estos escritores se graduaron en profesiones diversas; se dedicaron dos o tres a la diplomacia, viajando mucho y gozando de notoriedad extraliteraria; algunos se exiliaron por motivos políticos, y lograron triunfar culturalmente en los países que los acogieron, mientras otros fallecieron por la ley de la vida o de su propia mano; y los que sobreviven siguen produciendo y publicando cuando les es posible (por los enormes costos que supone la edición de un libro en la actualidad).

  • ¿Qué es la poesía para Ileana Espinel? Dirigiéndome a su esencia abstracta-humana-maravillosa, cierta vez -y en un solo verso- le confesé a la poesía: "sólo por ti el estiércol lame el pie de los cielos". Es su poder transformador el que allí exalto.
  • ¿Cuál es el papel que juega el artista dentro de una sociedad en donde es poco reconocido y valorado como tal? Dentro de esa sociedad cosificada y carente de ideales que usted señala, ningún papel, desde luego. Pero dentro de la Humanidad -que es materia con espíritu- el artista es quien lidera la trascendencia de los valores permanentes de la Especie.
  • ¿Qué futuro les espera a los escritores del 2000? Sin una bola de cristal que me permita vaticinar sin riesgos, soy más bien optimista respecto al futuro de los escritores. La ciencia avanza vertiginosamente y anulará, sin duda, ciertos prejuicios y dogmas limitantes; creo, sin embargo, que la literatura y el arte persistirán, con radicales cambios en las formas de expresarse acaso, ya que son ineludibles componentes de la ensoñadora condición humana.

Por lo demás, en ninguna época de la historia, el arte ha sido estímulo de multitudes ... En medio de las más arduas vicisitudes posibles, el arte y sus cultores persistirán sobre la Tierra.

 

DOS POEMAS DE ILEANA ESPINEL

MAR FINAL
 
ACASO

¿Era la Vida? No. Era una llaga
en la aguja sin norte de mis venas.
¡El miserable céntimo que paga
mi plenitud de líricas sirenas!

¿Era la Muerte? No. Era la nube
de murciélagos -Pájaros acedos-
¡Era la risa que a mis labios sube
sarcófago de música en mis dedos!

No era la Vida. No. No era la Muerte.
Ni era la inútil caridad de verte
en mi ternura niña derrotada.

¡Sólo Peter Tchaikovsky. Mis dos brazos
Y Vallejo -sangrándome los pasos-
en el mar luminosos de la Nada!

Era un ángel de tierra el viento iluminado
que me azotaba el lápiz y los años.
Era leve mi blanca soledad sin reproches
Y la paz iba en mí
como esta larga cabellera obscura
que acompaña mi sien a todas partes.

Estoy tratando de explicarte ahora
que por tu vida conocí la muerte.
Que esa alta -y fiera- agónica rencilla
batallando en el mar de mi nostalgia
debe a tu luz sus sombras de tortura.
Que de no haberte conocido,
acaso
no fuera esto que soy: mísera llaga.