Poesía Cuencana

Poesía Cuencana

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INSTANTE

EL RINCON DEL TAMBOR

(Fragmentos)

Estoy
como nueve lunas maduras
que se mueren en la flor
que no retoñará

Ha salido el sol nuevamente. La lluvia se ha esfumado.Enciendo cirios a pesar del calor. Ilumino todos los cuartos y marco un sendero con flores recogidas en el amanecer.
La casa mueve la cola.
La exuberancia de las flores quemadas se extiende.Danzo. Mi túnica resplandece.
Más tarde bajaré a la quebrada y recogeré el humus escondido bajo de las piedras.
Pronto llegará nuevamente la noche ... entonces ella volverá a rugir.

Las nubes se alejan desiguales mientras la curandera coloca emplastos de hierbas en mi cuerpo amoratado. Estoy vendada desde la cabeza hasta los pies. Mis heridas no cicatrizan.
Ha llegado el niño nuevamente. Esta vez trajo un pequeño caracol de mar.
Guardo elefantes de cuarzo, una flor de arena y mis fetiches. La brisa salada que embalsama la memoria.

Cuentan que la casa y yo hemos desaparecido sin dejar un solo indicio.
Miro al niño. Lleva en su cintura las espinas. Desciende con los tambores. Miles de fragmentos del pasado abren la senda por donde transita quedamente, sin prisa.
Se acerca y me besa la frente.
Traspasamos el límite.

Catalina Sojos

 

 

COMITE PERMANENTE DE FESTEJOS

DIRCCION MUNICIPAL DE EDUCACION Y CULTURA

RULETA

Dulce poro de sombra
que florece en mi piel,
lléname todos los poros
y decide en un juego
la vida.

LA BUSQUEDA

De memoria te sé, muchacha amada.
De memoria te espero.
En mi sueño tú habitas como una ala
que se fuga puntual de alguna aurora.

Y estoy solo, muchacha.
Y estoy luto en la aguja de mi risa.
Y estoy pena en la línea del costado.

De memoria te busco,
con tu leve vestido de esperanza,
con tu cielo secreto como un sueño,
con la blanca ternura de tu nombre.

De memoria, muchacha,
estoy solo de amor en esta búsqueda.

 

Gerardo Salgado Espinoza